jueves, 27 de diciembre de 2012

Las tierras del trasgo: Corcia


Corcia, por Óscar Pérez. Clic para ampliar.

"Habían cabalgado hasta extenuar a los caballos durante cuatro días, dejando su nación atrás y adentrándose en el reino de Corcia: vecino de Esidia al sur, era una tierra de gloria pasada, de batallas ganadas y guerras perdidas, de ruinas habitadas por leyendas y palacios con columnas de mármol cubiertas de clemátides y jazmines; poblada por campesinos, labriegos, pastores y príncipes tan ociosos como arrogantes envueltos en un ayer recogido en versos que tapaba las vergüenzas de un presente desnudo. Esidia y el resto de reinos fronterizos siempre habían mantenido las distancias con aquella nación triste, eludiendo tanto el conflicto como la alianza, pues si prefería lamerse las heridas y añorar tiempos mejores, ¿quiénes eran ellos para impedirlo? Durante sus días de gloria, Corcia reclamó para sí el oeste del continente, llenando el mar de galeras, hasta que las luchas intestinas terminaron por convertirla en una sombra de lo que fue. Sin embargo, lo más desolador no era el hecho de tener aún fresco el recuerdo de lo que se perdió, sino la absoluta falta de deseo de recuperarlo. Corcia era, a ojos de una buena parte del continente, una nación que reposaba en su lecho de muerte, abandonándose como una dama ebria mientras seductores recuerdos la hacían sonreír de forma bobalicona."

Fragmento de El Rey Trasgo, la Ciudadela y la Montaña

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